Acción en conjunto y comunicación no-verbal

La comunicación entre individuos ofrece la evidencia más clara de que el cerebro es un sistema abierto, que recibe información de su entorno, la procesa y en consecuencia emite información y modula su ámbito. El procesamiento de información, es decir los procesos internos del sistema, suceden de manera rítmica lo cual se manifiesta a través de la actividad sincronizada de ensambles de neuronas. Los diferentes ritmos que se miden en un EEG son el testimonio de esto. Las funciones asociados a las diferentes bandas de frecuencias de EEG son distintas. También el proceso de comunicación es un proceso rítmico, donde fases de emitir información y recibirla se intercambian. La pregunta crucial en este contexto es, si la calidad de las dos sistemas (es decir cerebros) cambia cuando hay comunicación (no-verbal) entre los dos individuos. El estudio tradicional de la cognición social se ha limitado a una aproximación metodológica que busca los mecanismos de interacción social en cerebros aislados. Recientemente se estudian los sistemas nerviosos de individuos que interactúan en tiempo real para revelar los mecanismos involucrados (neurociencias sociales inactivas) estudiando la interacción social participativa en tiempo real. Se considera las etapas ontogenéticas en las que se encuentran los agentes, a partir del uso de modelos de sistemas dinámicos que consideran una mayor cantidad de variables para explicar la cognición. Es decir, cualitativamente, la dinámica interna cerebral cambia durante el proceso de comunicación y probablemente, mecanismos similares a la dinámica interna (patrones espacio-temporales de sincronización) se establecen entre los dos cerebros acoplados. El reto de esta línea de investigación consiste en medir los cambios internos, detectar y caracterizar la red funcional de los dos cerebros y descifrar los procesos neuronales a partir de la actividad eléctrica que promueven la comunicación. Estas  perspectivas, también han sido tomadas en cuenta para entender los fenómenos sociales de interacción con la música. ¿Provoca la estructura temporal de la música la sincronización espacio-temporal entre agentes humanos, dentro de contextos culturales específicos y sin comunicación verbal? Esto es un bosquejo de un posible mecanismo, de cómo fomentaría un marco temporal común, dado por un ritmo acústico, la coordinación inter-personal. Esto podría suceder de manera similar a la coordinación motora dirigida por la actividad de la corteza auditiva, estimulada a su vez por ritmos acústicos.  En el caso de la coordinación inter-personal los diferentes sujetos formarían una especie de un “super-organismo”.

Esta línea de investigación es novedosa a nivel nacional y se realiza en colaboración con la Dra. Julieta Ramos del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Guadalajara y la Dra. Mari Corsi Cabrera de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Figura 13 y 14: fotos del experimento de futbol con estímulos acústicos rítmicos.

Figura_15

Figura 15: Resultados del experimento. Se Mide numero de pases, numero de goles y numero de posesiones del balón para equipos masculinos (azul) y femeninos (rosa), para tres diferentes modos: sin Música (wM), estímulos sincronizados (Sy) y no sincronizados (nS). A la izquierda se muestra el esquema del experimento: 5 contra 5 jugadores en una cancha reducida con dos goles a cada lado. Tiros de larga distancia son prohibidos.

Imagen de portada: http://www.gahetna.nl/collectie/afbeeldingen/fotocollectie/zoeken/weergave/detail/q/id/af7ec572-d0b4-102d-bcf8-003048976d84

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